Vacaciones, dícese de un periodo de tiempo determinado (y limitado) en el que poder relajarse, desconectar y disfrutar al máximo de paisajes, lugares, amigos -o desconocidos- y familia; nuevas aventuras a exprimir y sacar lo mejor de ellas para recargar las pilas que necesitamos para poder seguir adelante con la rutina que nos espera en septiembre. Pero, ¿cómo hacerlo con los niños de acompañantes? ¿Cuál es la clave para que ellos disfruten tanto (o incluso más) que nosotros? Conseguir la complicidad  el equilibrio familiar para conseguir unas vacaciones familiares inolvidables no es tarea fácil.

 

 

Vacaciones con niños en la playa

A muchos de nosotros nos cuesta mucho -muchísimo- decidir dónde ir de vacaciones ( si buscas un viaje original para los peques, no te olvides de mirar nuestro post de hace un tiempo)  pero una cosa sí tenemos clara: queremos playa. Olvidarse de las preocupaciones, los horarios y de todo lo que acarreamos en nuestro día a día para tumbarnos en la arena a escuchar el movimiento del mar y dejar que el sol se aposente en nuestra piel, aunque para que engañarnos, si tenemos hijos pequeños, esta posibilidad no existe. Pero aunque los días de descanso en la playa hayan pasado a ser días de juegos y arena por todos sitios, es importante tener en cuenta algunos aspectos básicos para que los niños, y por ende, nosotros, disfrutemos de la experiencia. Entonces, ¿cómo lo hacemos?

Para empezar, antes de salir de casa con la maleta al hombro debemos tener claro qué llevar a cuestas para no tener que recoger la paradita antes de tiempo. Aquí unos imprescindibles:

 

  • Protector solar, indispensable para todos, pero sobre todo para los niños, pues a su edad es cuando más expuestos estamos a las radiaciones solares. Lo recomendable es protegerlos con factor 50, ya que este número indica el tiempo aproximado que dura su efecto en la piel, y así nos aseguramos de no quedar cortos. Además, con el agua, el sudor, la arena y todo, seguro que no dura tanto.

 

  • Toallas, para todos, y a poder ser, las de los niños de sus personajes favoritos, así incluso podemos tener la posibilidad que se sienten un rato en ella.

 

  • Sombrilla (¡sobre todo!): ya sabemos que a los niños les encanta jugar con la arena y el agua, pero se cansan rápido y necesitan hacer parones, así que lo mejor es construirles un refugio para cuando lo necesiten. Además, no es buena que en las horas centrales (de 12 a 16h) cuando más pega el sol, no es bueno que los niños pequeños estén expuestos, por lo que, mejor que jueguen bajo la sombrilla.

 

  • Juguetes: los justos y necesarios, ocupan mucho, y encima los acabamos cargando siempre los padres, aunque en la web Tutete tienen unos cubos de silicona que se doblan y no ocupan nada, una maravilla y encima de muchos colores, cada uno más bonito que el anterior.

 

 

 

  • Agua y algún tentempié, para poder dárselos cuando lo necesiten, pues con tanta actividad lo acabarán pidiendo. La mejor elección, fruta, comerán sano y además con la fruta de temporada como la sandía y el melón, se refrescarán e hidratarán.

 

  • Hinchables (si se quiere/puede): siempre van bien, y están más de moda que nunca, aunque siempre hay que ir con mucho cuidado ya que tienen su riesgo.

 

  • Ropa y bañadores de repuesto; es importante cambiar a los niños antes de hacer la siesta o subirlos de vuelta al coche, ya que un bañador mojado mucho tiempo puede desencadenar en una infección de orina, especialmente en las niñas.

 

 

  • Gorros o gorras, para protegerles del sol, así como gafas solares, es realmente importante proteger la retina de los más pequeños. Aquí os dejamos un artículo de Mamá Novata, donde lo explica a la perfección .

 

  • Calzado adecuado: a ser posible de goma, para que puedan caminar y estar por la playa cómodos y sin quemarse, además de evitar que pisen alguna concha u otra cosa que pueda hacerles daño.

 

Vacaciones con niños en la montaña

Pero para gustos, colores, y si nuestra postal implica un paisaje menos caluroso y más tranquilo en medio de la naturaleza también debemos dirigirnos a él bien preparados. No solo debemos tener en cuenta el qué, también el cómo, pues para los niños las actividades largas pueden resultarles pesadas, y nunca falta el mítico: ¿cuánto falta?

 

 

Así pues, además de los indispensables:

 

  • Mini botiquín, que incluya, principalmente, gasas, algodón, termómetro, vendas, tijeras, toallitas antisépticas, agua oxigenada y alcohol 96º.

 

  • Protector solar, al igual que en la playa, siempre Factor 50 cuando hablamos de niños.

 

  • Repelente de mosquitos. Hay muchas marcas y en la farmacia te informarán de cual es la más adecuada, aunque nosotros recomendamos el Spray Antimosquitos Pediatrics de Isdin: es fácil de esparcir al ir con spray, no huele y su uso es recomendado a partir de los 12 meses de edad. Las pulseras anti mosquitos no tienen una eficacia probada, pero a los niños les encantan (ahora hay de todos los colores, dibujos e incluso de los personajes Disney), y quizás no espanten a los mosquitos, pero daños a los niños tampoco hacen.

 

  • Ropa cómoda y alguna chaqueta de entretiempo, para cuando refresque por la noche o primera hora de la mañana.

 

  • Calzado cómodo, es importante que tenga una buena suela y que el pie del niño quede bien sujeto, para evitar alguna torcedura o lesión que nos arruine las vacaciones.

 

  • Agua y algún tentempié, sobre todo si hacemos alguna excursión. Como siempre, la mejor opción es siempre la fruta.

 

No podemos olvidarnos de los juegos, que para ellos son lo más importante:

 

  • Mapa; es una buena idea crear un mapa infantil (o incluso que lo hagan ellos) adaptado al lugar que se va a visitar, así se implicarán más. Si encima nos inventamos una búsqueda del tesoro, es un acierto seguro!

 

 

  • Juegos y canciones; es ideal llevar alguno pensado para hacer por el camino, o una vez llegado al destino. Des de canciones, al tradicional veo-veo… cualquier entretenimiento les hará distraerse y acortar el tiempo.

 

  • Llevar algo donde poder guadar cosas interesantes que encuentren por el camini(sí, puede que a ti no te lo parezca, pero cada piedra o flor que se cruza por el camino de un niño, es única y hay que llevarla a casa) , y al final de la jornada poder hacer otro juego, o alguna actividad didáctica con ellos.

 

  • Información, fotografías del lugar al que vamos de excursión o del destino, de esta manera podremos ir explicándoles la historia y/o las características de todo lo que les rodea, de forma que puedan hacerse una idea de lo que vamos a encontrar.

 

Y tu eres de playa o de montaña? Sea lo que sea, que disfrutéis de las vacaciones familiares, y el blog vuelve en septiembre. Feliz verano!

¡Pronto más!