El nacimiento de un bebé es una noticia que siempre alegra, tanto a familiares como a amigos; incluso a conocidos. Un sentimiento que se ve alterado en poco tiempo por una decisión que nos acompañará hasta el momento en el que conozcamos al bebé: con qué regalo nos presentamos.

Es evidente que no podemos ir al hospital (o a casa de los nuevos papis, si vamos más tarde) con las manos vacías, y llegar con un detalle de la tienda del centro médico es una alternativa que deberíamos dejar como última opción, pues nos deja retratados.

Ideas de regalos para un recién nacido

Por naturaleza, a aquellos que nos gusta hacer regalos -y acertar- siempre le damos vueltas al qué, al quién, y por qué no, al cómo. ¿Llevamos un regalo a la madre? ¿Al bebé? ¿A ambos? ¿Y al padre? Y sobre todo, ¿con qué podemos presentarnos que no tengan ya o se lo hayan regalado antes? ¿Compramos algo bonito o algo útil?

Antes que nada, hay que tener en cuenta algunos puntos para conocer las necesidades de la familia, como por ejemplo, ¿es el primer hij@? De no serlo, seguramente el/la peque heredará muchas cosas de su(s) hermano(s) mayor(es); ¿los padres van a repartirse la baja? ¿Son de estar dentro o fuera de casa? ¿Han hecho lista de nacimiento con lo que necesitan o desean recibir?

 

 

Pues bien, para facilitaros la búsqueda del regalo ideal, os dejo algunas ideas que os permitirán la mejor de las presentaciones:

 

  • Toallas, baberos, chupetes… parecen las típicas cosas que ya tendrán pero son cosas que van a necesitar en cantidades. Podéis darle vuestro toque personalizándolos con el nombre o las iniciales iniciales del bebé.

 

 

  • Cojín de lactancia; si la madre quiere dar el pecho, este objeto le vendrá muy bien durante los próximos meses; no solo le ayudará a mantener una postura correcta sino que también le servirá para sostener al bebé cuando se le duerma en los brazos.

 

  • Ropa de bebé: es a algo que siempre hace gracia, pues la ropa de bebé es irresistible (¿a que sí?). Puedes sorprender a los papás con un modelito original o con una prenda para los tres para que puedan conjuntarse algún día señalado (sí, todos tenemos ese día).

 

 

  • Un recuerdo para siempre,  los niños crecen rápido y cambian aún más de prisa. Un obsequio para recordar ese momento en el que el peque nació puede ser un cuadro de arena en el que marcar su huella; una marca que le acompañará (a él y a los papás) toda la vida.

 

 

  • Portabebés, es evidente que los niños no pueden ir por sí solos hasta pasado bastante tiempo (je je), y el carrito a veces puede ser un poco incómodo, sobre todo en sitios estrechos, con escaleras, o cuando simplemente quieres bajar un momento a comprar el pan. El portabebés siempre es buena opción para llevar al bebé pegado a nosotros, además que están sobradamente documentados los beneficios del porteo, y es el ideal para fortalecer el vínculo padres-bebés e incluso facilitar la lactancia materna.

 

  • Sesión de fotos profesional; si el recién llegado es alguien muy especial para nosotros, y nos lo podemos permitir, una sesión de fotos con el nuevo integrante de la familia es algo irrechazable que muchas veces no se hace porque no se puede. Si los padres son de Barcelona, os recomiendo encarecidamente que regaléis una sesión new born o familiar con Laia Beni, seguro que repiten.

 

 

Pero si lo que queréis es priorizar utilidad, algo que van a necesitar mucho, muchísimos, son pañales, muuuuuchos pañales; aunque pueda parecer un regalo poco pensado o no tan bonito, los papás estarán más que agradecidos.

¡Espero que os haya ayudado con vuestra primera presentación! 😉